12/11/09

Papeles vanos


A don Baruj nadie lo lee. Más que escribir, él habla a solas. Con eso se entretiene porque ni él mismo sabe lo que le vendrá a la mente, o a la pluma, en el momento siguiente. Se sienta en su mesa del café, saca su libreta del bolsillo y la pluma que ese día eligió de entre tantas para traer consigo. Se pone a escribir y puede estarse en eso parte de la mañana, balbucenado las sílabas de su caligrafía cada día más dificultosa jeroglífica. "Un día de estos", dice entre risitas cortas de humor cansado, "ni yo mismo voy a entender lo que he escrito. Lo que no está tan mal, después de todo". Desde que nadie le hizo caso a su libreta olvidada en el café se ha vuelto un poco más locuaz e irónico.

1 comentario:

Jesús dijo...

mi espacio, mi silencio, mi contenido contenido. versoirrespirable.com

saludos