12/12/17

Graffiti Laetrinae: Progreso y retroceso

"Hubo un momento en que se pudo creer--equivocadamente, claro está--en el progreso como un bien para todos", se lee en algún muro descascarado de una letrina inmunda.





 Y un poco más abajo, casi a la altura del detritus, con letra indignada de graffiti alguien garrapateó lo siguiente:


"Nada más opuesto a ese espejismo utópico que la realidad actual--como en los peores tiempos--en la que el progreso avanza para el bien de unos pocos a costa del retroceso y estancamiento de los más, los impotentes".

17/10/17

El cuento de nunca acabar.



Y “. . . se dedicó al cuento de nunca acabar que es escribir”, escribe Elena Poniatowska, sabiendo perfectamente lo que dice.

Recuerda este comentario el libro El cuento de nunca acabar, de Carmen Martín Gaite, otra gran narradora de lo interminable.

Y, claro está, remonta a la figura icónica de la narración: Sherezade, la princesa que en mil y una noches de fantasía verbal se salvó de una suerte indigna. 





10/10/17

Abejas de Gabriela Mistral

Que las abejas, con las mariposas y las luciérnagas, se cuentan entre los insectos mágicos no ha de sorprender a nadie. A nadie ha de sorperender, entonces, que se los nombre a menudo en poesía. Sean estos versos iniciales del poema "Caricia", de Gabriela Mistral, una muestra de cómo uno de esos insectos--la abeja--cobra en el poema un valor bellamente metafórico:

                                        




                                          Madre, madre, tú me besas
                                          pero yo te beso más,
                                          y el enjambre de mis besos
                                          no te deja ni mirar...

                                          Si la abeja se entra al lirio,
                                          no se siente su aletear.
                                          Cuando escondes a tu hijito
                                          ni se le oye respirar...




28/9/17

Calas

Las calas, o alcatraces, como se las llama en México, son motivo pictórico que, además de contar con las varias versiones que de la flor produjo Diego Rivera, se lo encuentra en cuadros de comedor que parecen bastante ubicuos.









Particularmente sugerente me pareció la siguiente versión del ramo de calas que adorna una de las paredes de una taquería de San Antonio:




Siguiendo un motivo tradicional en la pintura de flores, el cuadro incluye unos insectos posados sobre la flor, evidente alusión al carácter perecedero de la flor y su simbólica belleza.





10/9/17

Autobombo y "El cuaderno de don Baruj"

A riesgo de parecer demasiado ególatra, y dar la lata con mi autopromoción, anuncio que acaba de aparecer en publicación de Ediciones ALJA mi libro El cuaderno de don Baruj, disponible en la página de la editorial y en Amazon. Invito a los curiosos a echarle una mirada, que algo de bueno pueden encontrar en sus páginas, siendo don Baruj persona con sus curiosidades.

Adviértase que la portada austera dice mucho del personaje.





www.amazon.com/El-cuaderno-don-Baruj-Spanish/dp/1974587118

6/9/17

Nave al garete

—“Nel mezzo del cammin”—citó el libresco nacionalista al cristianísimo poeta toscano. 

Se hablaba en la tertulia de lo rápido que pasa el tiempo cuando no se tiene el tiempo para detenerle, en la calma del ocio, su premura.

--Esa visión tradicional de la vida como un camino, del hombre como un peregrino, no acaba de gustarme--comentó don Baruj. --Eso del homo viator y del "se hace camino al andar" con paradas en prados paradisíacos me tiene sin cuidado. 

--Por manida, seguramente—sugirió quien siempre pone en boca de otros sus propias opiniones.

--Sin duda—dijo alguien. --Ya conocemos a don Baruj y sus audacias indiscretas. --Por lo que ha representado desde hace demasiado tiempo.

--Prefiero—agregó don Baruj--, aunque sufra de mareo, o a lo mejor por eso mismo, la alegoría del barco al garete, a palo seco y timón inútil.  

--Y no se hable de GPS ni nada por el estilo—continuó ante el silencio de los demás, que a lo mejor no entendieron la referencia.




--Se trata en esta imagen marinera de un barco de los tiempos en que se navegaba a merced de los vientos y mareas y a tientas con respecto al meridiano.


Más tarde, cuando el grupo se había reducido a los más íntimos, don Baruj explicó que si hemos de representar la vida humana como un trayecto, es ésta--la imagen de un barco a la deriva en aguas impredecibles--la más adecuada representación de la absurda situación en que nos encontramos cuantos estamos perfectamente conscientes de lo que somos y dónde estamos.

5/9/17

Nostalgias cafeteras

En una de las entregas de su columna periodística "Cronica Urbana", el mestro Alejandro Rosales Lugo, artífice multifacético y ávido gozador de la vida, comenta las delicias del café, como bebida y como lugar de encuentros.

"Café con Pan" dice el título, ya de por sí sabroso.


"Con la lluvia vienen los antojos--escribe el sibarita--. Ganas de echarse un cafe libre, con canela o piloncillo, según anden los niveles de azúcar", proclama y previene sabedor de las limitaciones humanas

"Por muchos años--evoca el historiador de lo cotidiano--imperó en la buena mañana o la tardeada el Café Kasero, que era el más cariñoso. La raza emancipada le pegaba al Café Margarita, un café local que parecía de maguacata". 

"El  cafeteo tarderil--observa acertadamente--es de lo más agradable con esta lluvia".

"Pero los amigos y amigas que solían invitarnos un cafe ya se elevaron al cielo y otros ya pintan demasiadas canas, y otros están para el arrastre económico" se lamenta con voz del que ha vivido largo y ha conocido a muchos. 

El estusiasta, el optimista, el que apuesta siempre por la vida no puede quedare en a queja y al comentario anterior, Rosales Lugo agrega la iusión de lo que perdura: "Pero todavía tenemos amigos de cafe que piensan. Y siguen soñando". 

Porque, claro: "El cafe es el elixir del pensamiento".

Declarando su regusto por la bebida y los sitios públicos en que se la goza en la conversación, va terminando su nota el poeta observador, el pintor de lo invisible, el cronista de todos los días con esta detallada información: 

"Me gusta el café hasta las cachas, y cuando viajo pregunto dónde está el mejor café. En México el Café Habana y el antiguo ParísEl café mejor en Tamaulipas es el Café Degas de Tampico. Con el sabor costeñito. Pero hay cafés magníficos en Reynosa y Matamoros". 




No podía concluirla sin el toque tan suyo: su infaltable declaración de permamente poeta enamorado. "Un buen café es a labios, entrelabios, de poesía. Porque el café de amor, de querencia,se lee en los ojos de las mujeres.