11/7/20

Don Baruj y la soledad

"Plus notre coeur est tumultueux et bruyant, plus la calme et le silence nous attirent".
                                                                                                   Chateaubriand, René

En su libreta de bolsillo don Baruj escribe, para revisar de nuevo dentro de unos días, unas notas a la cita del romántico francés que habla de cómo la calma y el silencio de la soledad se nos hacen más deseables cuando más turbulento y brillante se comporta el corazón:
"Ejercicio casi impracticable el de vivir en soledad. 
Porque la soledad no es un estado sino una experiencia vital, una forma de transcurrir: el ser uno para los que muchos de nosotros no estamos preparados. 
Es conveniente ejercitarse: hacer el casi imposible esfuerzo de reconocer y admitir que somos en esencia solitarios. 
Se sueña a solas, solitarias son las pesadillas".

4/7/20

De un "Diario anónimo" 12: Pepeles al basurero

Esta tarde vacié una caja de papeles sueltos. 
Fue como borrar de un golpe el pasado: nombres de personas a las que nunca volví a ver, títulos de libros por leer, autores que tener en cuenta,películas recomendadas y otras informaciones relacionadas con lo que estaba haciendo por esos días cuando fui llenando la caja de notas tomadas para después, todo eso fue a dar al canasto de la basura. 
Papel de reciclaje.
Lo que alguna vez guardé para el futuro pasó definitivamente  al olvido. 
Es la vida más que nada un gran olvido: se acuerda uno de tan poco y tal vez por eso mismo nos ocupamos y preocupamos de guardar documentos y objetos, mementos, memorias materiales de lo que fue; tal vez por eso se escriben estos diarios y tal vez por eso también se toman fotos a millares y se arman colecciones. 
Porque la vida es un largo olvido que se quisiera evitar a toda costa guardando los objetos de la memoria que, al cabo de los años, ya ni se los reconoce ni recuerdan nada.
Imposible recuperar lo que se tuvo y más aún recuperar lo que pudo ser, lo que fue oportunidad y quedó en proyecto o deseo. Lo que se anotó para mañana.
De esos restos de lo nunca logrado es de lo que me he deshecho hoy al tirar los papeles de esa caja que también había olvidado que guardaba.

3/7/20

Don Baruj se impacienta

--¿Para llegar esto he vivido tantos años?--se quejaba el otro día un conocido de don Baruj que, apenas entrado al café, se sentó a su mesa, interrumpiéndole lo que escribía.

--Es la misma queja--le hace notar don Baruj con mal velada impaciencia--que lleva Ud. lagrimeando desde hace más de veinte años.

--¿Pero no cree Ud., don Baruj, que esto de llegar a viejo es terrible?

--Debería Ud. haberse muerto joven--le dice don Baruj entre amoscado y en broma--como los héroes homéricos--y se lleva la taza de té a los labios, tal vez disimulando una sonrisa socarrona, porque ni sorbe de ella ni la devuelve al platillo.

--Como si tuviera uno algo que ver con eso de morirse joven o viejo.

--Eso, claro, si no se tiene el valor y la osadía de adelantarse al designio de los dioses.

El quejoso, por cierto, no se dió por aludido y volvió a su lamento acostumbrado.

 



Don Baruj tomó, impaciente, la pluma que, minutos antes, a la llegada del quejoso, había dejado sobre la libreta abierta en una página a medio llenar de su escritura y procedió a completarla, sordo al parloteo enojoso del impertinente.

28/6/20

Para don Baruj no es poco

--Qué raro esto de ser--comentó el otro día un amigo de don Baruj--y ser uno aquí y ahora. Uno de billones--continuó al ver que don Baruj no decía nada.

Se dice que quien calla asiente. 

Debió pensar que el silencio de su amigo lo invitaba a seguir hablando.

--Una hormiga más, un grano de la infinita arena… Una mínima chispa de energía es lo que somos.

--¿Te parece poco?--arguyó don Baruj contra su tono lastimoso de pretendido filósofo.

25/6/20

De un "Diario anónimo" 11: "El arte del diario".

Muchas son las maneras de llevar un diario personal, muchos sus posibles objetivos. Casi a diario cambian y se alternan, como se alternan y cambian casi a diario en quien lo escribe los intereses, las curiosidades, las emociones, las diversas reacciones, en fin, a las diversas y múltiples experiencias cotidianas, desde el despertar del sueño críptico de la madrugada hasta la interminable vigilia del insomnio y sus obsesiones. 
De todo cabe en un diario personal, sobre todo si más que de un diario se trata de un carnet o un vademécum, o como se pueda nombrar eso que la tradición, desde antiguo conoció como libro de lo común--dígase “cajón de sastre”--en que se consigna en curioso desorden la abigarrada colección de los diversos materiale que recoge la experiencia individual de alguien atento a sus circunstancias y aquejado de no se sabe qué mal del espíritu que lo lleva a acaparar cuanto en ella ve y descubre.  
Pensé en esto cuando, al sentarme hace poco a dar cuenta por escrito de lo que hice en el día, advertí que al quitarme de la solapa la pegatina con que el museo te identifica como visitante que has pagado tu entrada, en vez de tirarla a la basura o pegarla en un poste, como lo hacen tantos, la pegué en esta página antes de escribir nada. 
Es algo que hago constantemente esto de pegar en las páginas de mi libreta de bolsillo las entradas al cine, al teatro, a conciertos, a museos; las boletas de restaurantes que valieron la pena, la etiqueta de algo cuya compra me satisfizo, y en general cuanto papel pueda documentar para el futuro del recuerdo un acontecer memorable.
Ni hay que decirlo que toda visita a un museo de arte es memorable. Y la de hoy, sin duda ha de serlo, si sólo porque descubrí algo que, por prestar atención exclusiva a varias obras predilectas, no había visto en otras ocasiones: un bellísimo ejemplar de caligrafía china. 
Ignorante de la lengua sólo puedo apreciar la estética visual de esa escritura ajena, para mí enigmática, e imaginar qué voz se me esconde en esa filigrana que el pincel diseñó tan delicada y decididamente. 
Al mirar tal obra de arte supe--lo sentí vívidamente--que escribir, como lo hago ahora, no es un proceso puramente mental sino esencialmente físico. Que cuando tomo la pluma y la llevo al papel estoy cumpliendo un antiquísimo ritual que se remonta a un pasado de buriles y pinceles adaptados a la mano y la materia--piedra y greda, papiro, tinta y papel, pergamino o seda--de que está hecha la escritura.         
Labor de artífice cumple el escritor.           
Obra es la suya tan material como un cuenco de porcelana en la mesa del banquete o una estela monumental de granito en medio de la estepa. 
Tan físicamente concreta como ese texto de caligrafía que admiré largamente esta mañana en el museo--al que he de volver para admirarla de nuevo--y como este cuaderno mío --¿y por qué no?--en que anoto, a mano y en mi propio filigrana apresurado, noticias de todo lo vivido que, no sé bien por qué, guardo y acumulo.          
Muchos son, en efecto, los modos de llevar un diario personal, muchas sus diversas motivaciones y objetivos.

23/6/20

Para "Insectarium" Tres citas de Walt Whitman con insectos

"Have you guessed you yourself would not continue'?
Have you dreaded those earth beetles? (To Think of Time)


"They who piddle and patter here in collars and tails coats...
I am aware who they are... and that they are not worms or fleas".

". . . the nearest gnat is an explanation and a drop  or the motion of waves a key. . ."

17/6/20

La cuarentena de don Baruj

Alguien preguntó el otro día por don Baruj, a quien no se lo ha visto por el café en muchos días.

--Sabiamente sigue enclaustrado en su casa. A pesar de que esté abierto el café no viene por no arriesgarse innecesariamente.

--Y yo que lo admiraba por independiente y contestatario.

--Por lo mismo lo admiramos algnos y porque es inteligente.

--No lo parece. Si lo fuera estaría aquí defendiendo sus derechos individuales.

--Dice estarlos defendiendo al protegerse de la irresponsabilidad de tantos que mal interpretan lo que los derechos personales implican de mutuo respeto.

--Viejo hipócrita que se hace el libre y el contrario a las normas y sin embargo las acata.

--No voy a defenderlo. Sus acciones hablan tanto y mejor que sus palabras. El sabrá cuando volverá a estar con nosotros. Por el momento estará escribiendo concienzudamente en sus libretas que ya compartirá cuando corresponda hacerlo con quienes lo conocemos y apreciamos lo que piensa, lo que dice y lo que hace.