14/6/16

Pirámide de la desmesura

A donde uno mire todo son números ingentes, proliferación, desborde, incontrolables matemáticas de lo multiplicable.

Evoca uno lo de apenas anteayer: ciudades de dimensión humana, paisajes impolutos, silencio de un mundo sin música impuesta en todo sitio y a toda hora.

No eran tampoco perfectos los añorados tiempos de ayer. Pero al menos no los agobiaba todavía la multitud creciente, la inundación de información--en gran parte innecesaria o tendenciosa--, la urgencia de tenerlo todo, todo lo que se produce en masa diariamente, basura en potencia para el enorme basural en que vamos amontonando el túmulo de la propia tumba, la pirámide monumental de la desmesura.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Los “tiempos de ayer” no tenían los problemas de la sobrepoblación y por lo tanto no padecían de los constantes aprietos que marcan nuestra existencia cotidiana moderna.

La norma presente parece agrandarlo todo exageradamente como haciéndonos creer que entre más grande mejor, acción que por ende termina generando aquel creciente everest de cochambre, como monumento erigido al consumismo desbocado.

La ironía en todo esto está en que hace difícil entender que cómo una sociedad que produce tanto desperdicio pueda ser eficiente.

Me alegra sobremanera saber que he hecho todo lo posible para aportar mi granito de arena con la intención de disminuir aquella pirámide de basura.

El barón