30/10/16

El cristal con que se mira: el árbol.


En el recuerdo el árbol de los juego infantiles es un castillo inexpugnable. Persistía en la bruma matinal del parque junto al mar la última vez que lo vi.  

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Ah, sí, los juegos infantiles en el árbol predilecto que nuestro pequeño grupo de amiguitos tenía en el parque que se encontraba directamente en frente de nuestro edificio de apartamentos!

Allá encaramados, llevábamos golosinas, cigarrillos y fósforos; a veces uno que otro paquete de algún petardo menor vendido como para incentivar la compra de fuegos artificiales de mayor calibre, y que de vez en cuando prendíamos y dejábamos caer entre sus ramas como para asustar al pobre desprevenido que justamente debajo del mismo pasaba.

Y por supuesto, todos habíamos seleccionado nuestras ramas predilectas al declarar que “¡me pido esta para mi!”, y con eso, oficialmente quedó declarado como “nuestro club exclusivo”. La hermana menor de uno de mis últimos amigos de infancia fue la única niña que trepó sus ramas…

Diez lustros han pasado desde entonces, el árbol fue talado hace décadas y con eso lo único que queda es el recuerdo colectivo entre los que hoy seguimos siendo amigos de la infancia.

Las fachadas de las casas estilo inglés, nos recuerdan con una sonrisa al recordar nuestras conversaciones que a dos pisos de altura se llevaban a cabo, como recordando a los homínidos originales que millones de años atrás hicieron lo mismo durante el alba de la humanidad; las aceras que nuestros pies hollaron siguen sintiendo nuestros pasos y el aroma del pan recién horneado escapándose de alguna panadería furtiva sigue permeando el aire aledaño.

¡Gracias por despolvar esas neuronas tan especialmente guardadas en los archivos de nuestro pasado!

¡Belli tempi quelli!

El barón (que en esa época llevaba pantalón corto)

Marytona Ramirez dijo...

Que hermoso árbol! Gracias por compartir. Saludos ;)