Aquellos que creen que la pereza es un vicio, deberían reconsiderar: Los que trabajamos y nos esmeramos en llevar a cabo un buen desempeño, pagamos el precio con el estudio dedicado, la investigación concentrada y la práctica profesional, acciones que lo llevan a uno la fatiga intelectual, fatiga que es mucho más pesante que la fatiga física.
Ahora, teniendo eso en cuenta, en el momento que tenemos una oportunidad de descanso y de desconectarnos de esa actividad, nos vengamos dulcemente de ella con la letargia más deliciosa y nos dedicamos a hacer absolutamente nada.
Para aquellos que leen este blog, les cuento que en repetidas ocasiones, y principalmente en el invierno, cuando el día ahuyenta en vez de invitar como sucede en el verano, me quedo en mi cama todo el día. Me levanto para desayunar, almorzar y cenar a sus horas habituales, pero aparte de eso, me quedo en mi camita rascándome la barriga y bendiciendo la buena vida que tengo y el hecho de que tanto sacrificio previo, finalmente ha dado su fruto.
Como dice un dicho popular: “Qué bueno es no hacer nada y después descansar”.
2 comentarios:
Me parece muy interesante!
Aquellos que creen que la pereza es un vicio, deberían reconsiderar: Los que trabajamos y nos esmeramos en llevar a cabo un buen desempeño, pagamos el precio con el estudio dedicado, la investigación concentrada y la práctica profesional, acciones que lo llevan a uno la fatiga intelectual, fatiga que es mucho más pesante que la fatiga física.
Ahora, teniendo eso en cuenta, en el momento que tenemos una oportunidad de descanso y de desconectarnos de esa actividad, nos vengamos dulcemente de ella con la letargia más deliciosa y nos dedicamos a hacer absolutamente nada.
Para aquellos que leen este blog, les cuento que en repetidas ocasiones, y principalmente en el invierno, cuando el día ahuyenta en vez de invitar como sucede en el verano, me quedo en mi cama todo el día. Me levanto para desayunar, almorzar y cenar a sus horas habituales, pero aparte de eso, me quedo en mi camita rascándome la barriga y bendiciendo la buena vida que tengo y el hecho de que tanto sacrificio previo, finalmente ha dado su fruto.
Como dice un dicho popular: “Qué bueno es no hacer nada y después descansar”.
El barón
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