---Peor sería no ver nada---me susurra mi demonio conformista en reacción a mi queja de que ya no veo bien ni de cerca ni de lejos y de que la ya de por sí esquiva belleza se me esfuma en la niebla de la vista envejecida.
---Con lo escasas que son las visiones deleitables---comenta otro, mi pobre diablo proclive a la amargura.
---¿No es la imaginación también una mirada?---pregunta el fantasioso y optimista. ---Ver o no ver no depende solamente de la vista, ni de los lentes que la mejoran.
Y entre ellos discuten interminablemente si entre ver o no ver hay alguna diferencia.
Me marean. Si sólo pudiera dejar de oírlos.
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