16/6/12

Café sin nadie



Nadie viene al café. Las mesas vacías y las sillas sin gente tienen ese algo nostálgico de los espacios públicos abandonados. Evocan lo que pudo ser y representan lo que perdura del posible encuentro en una espera, a pesar de todo, ilusionada. Objetos en desuso. Espacio en que el eco de la ausencia rebota como desde un profundo abismo.                

De cuando en cuando alguien entra y sale. Cuestión de un breve instante.


“La soledad no es mala compañera”, dice don Baruj desde su rincón de observador que pasa inadvertido. “Cuando se la elige y se la invita a estar con uno, claro está. Ni es contertulio amargo el silencio que la acompaña”. 

“Todo lo contrario”, añade al rato, hablando a solas. 


6 comentarios:

Carlos Ponce-Melendez dijo...

Hace mucho que no visitaba Labrapalabra y la verdad que estoy impresionado. Santiago, felicitaciones, has logrado hacer un espacio literario muy agradable, con poemas cortos per muy bien logrados y cuentos interesantes. Felicidades para ti y tus colaboradores.

Eneas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eneas dijo...

Mi cafetería casi siempre está vacía, como si a nadie le gustara el café. Tal vez es el café que preparo.

Abrazo, Santiago.

Alfie dijo...

La culpa es de Starbucks! Tal vez sea hora de que el cafe ofrezca Ice-coffees y otros abortos de cafe,para atraer la atencion de la masa... o que se resgne a la sola presencia del siempre fiel Don Baruj.

Santiago Daydi-Tolson dijo...

Ya vendrán los auténticos gustadores del café como lugar de encuentro.

stgo

Santiago Daydi-Tolson dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.